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PRÓTESIS MAMARIAS PIP: Se espera que la primera compensación final alcance 70.000 euros por paciente

La primera audiencia “posterior al peritaje” ante el Tribunal de comercio de Toulon tendrá lugar el 1 de julio de 2020 por las víctimas del escándalo de prótesis mamarias PIP.

Recordamos que el tribunal de Toulon ya ha condenado al certificador TUV Rheinland tres veces. Se otorgó una compensación provisional de 3.000 euros y los jueces designaron a dos expertos médicos (el profesor Dominique Casanova y el Dr. Antoine Alliez) cuyo trabajo es evaluar los daños sufridos por cada una de las víctimas para permitir al tribunal decidir sobre los montos finales.

En marzo de 2020, los expertos decidieron sobre los principios para evaluar los daños y emitieron sus primeros informes finales para un primer grupo de pacientes. Así, Olivier Aumaître, el abogado de las víctimas, pudo formular reclamaciones de indemnización cuantificadas individualmente. Esta es la primera vez que el caso avanza a esta etapa.

Los expertos médicos utilizaron la nomenclatura “Dintilhac”. Esta es la referencia para la evaluación de lesiones personales y ha generado una solvente jurisprudencia. Usando una escala logarítmica (de 1/7 a 7/7) es posible estimar con cierto grado de precisión los montos que se otorgarán a cada paciente de acuerdo con las complicaciones sufridas.

Los expertos establecieron que cada paciente con prótesis PIP había sufrido un prejuicio moral de ansiedad permanente, que oscilaba entre 2 y 3,5 en la escala Dintilhac, lo que corresponde a montos entre 6.000 y 25.000 euros.

Para Olivier Aumaître: “esta es una victoria importante que hemos ganado, y un hecho importante que garantiza a cada víctima una compensación mínima por un prejuicio moral de ansiedad calificado como permanente, excluyendo el riesgo de que se extienda el tiempo limite”.

A esto se suma el sufrimiento experimentado (múltiples cirugías, complicaciones tales como siliconomas, insuficiencias respiratorias después de la migración de la silicona a los pulmones, varios dolores, etc.), daño estético que a menudo es permanente, y gastos de salud pasados o futuros.

Los expertos señalan que las pacientes deberán ser monitoreados médicamente por vida.

Para el primer grupo de pacientes, la compensación varía, dependiendo de la situación de cada víctima, de 17.000 a 70.000 euros, teniendo en cuenta que algunas víctimas tienen casos muy graves. Olivier Aumaître subraya que “con el tiempo, la peligrosidad del gel PIP parece cada vez más probable”.

Con una compensación promedia estimada en 40.000 euros, la factura para el gigante alemán de aseguramiento de la calidad podría superar los mil millones de euros. Este total sigue siendo relativamente bajo ya que menos del 10% de las víctimas (estimadas en 300.000 en todo el mundo) han presentado una reclamación para ser indemnizadas hasta ahora. Cabe señalar que los procedimientos legales aún están en curso y las víctimas aún pueden unirse a ellos registrándose en la plataforma de PIPA (www.pipaworld.com).

Además, estas compensaciones siguen siendo bajas en vista de la terrible experiencia sufrida por las pacientes:

  • 50% de ellas han sufrido una ruptura de sus prótesis;
  • 30% de ellas permanecerán con siliconomas por el resto de su vida (las “bolas” de silicona en el cuerpo generalmente causan inflamación de los ganglios linfáticos);
  • el 10% de las víctimas deben seguir viviendo con prótesis rotas debido a la falta de medios para retirarlas;
  • para casi el 60% de las víctimas, la ansiedad y la angustia permanentes causaron un episodio depresivo;
  • cientos tienen deficiencias respiratorias después de que la silicona llegó a sus pulmones.

Según el abogado de PIPA, que pide que el gigante alemán y sus aseguradoras vengan a la mesa de negociaciones, “10 años después que estalló el escándalo, sin duda ha llegado el momento de pasar la página de este asunto con un acuerdo común, como el gigante Bayer / Mosanto ha hecho en otra área”.

Después que el Tribunal de justicia de la Unión Europea (TJUE) dictaminó el 11 de junio de 2020 que las pacientes no podían reclamar contra la aseguradora PIP (Allianz), el camino abierto por Olivier Aumaître y la asociación PIPA hace 10 años, probablemente representa la única posibilidad de obtener una indemnización, que todavía está disponible para las víctimas.

Además, este es el camino seguido en Francia por la Seguridad social, que reclama casi 20 millones de euros en gastos de TÜV Rheinland, y por una aseguradora alemana (AOK), cuya admisibilidad de la demanda contra TÜV Rheinland fue reconocida el 7 de febrero de 2020 por el Tribunal supremo alemán (Bundesgerichhof).

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